Infusiones y sus propiedades para la Salud

Hoy en día estamos familiarizados a tomar una variedad de infusiones, especialmente en la estación invernal, cuando arrecia el frío. Esta costumbre se remonta a épocas vetustas en nuestro país y hoy las tenemos de dos tipos: la natural y la comercial. La primera es una bebida obtenida de hojas secas, partes de flores o frutos de diversas hierbas aromáticas, las cuales se vierten en agua a una temperatura mayor al ambiente pero sin llegar a hervirla. Si el agua hierve se la considera cocción.

¿Cuánto Hervir el agua?

Los efectos medicinales de las infusiones varían según el tiempo de hervido.
​Con un mayor tiempo, la planta empieza a desprender sustancias diferentes a las de un principio. Lo común es que, por conseguir un mejor sabor, ciertas infusiones se consuman sólo después de hervirlas de tres a cinco minutos. Sin embargo, lo ideal es esperar alrededor de 10 minutos que es cuando se extrae la mayoría de sustancias saludables.

​La infusión más conocida es la que se toma caliente, pero existe también el tipo de infusión fría. Ésta se obtiene vertiendo agua fría sobre la planta y dejando reposar la preparación durante algunas horas. Esta técnica es muy recomendable porque al no someter a las plantas a ebullición junto con el agua (el agua caliente se añade después), se evita que se pierdan o evaporen algunos principios activos.
Existen diversas variedades de infusiones que actualmente son comercializadas en el mercado peruano, entre ellas están el anís, manzanilla, te negro y verde, boldo, mate de coca, hierbaluisa y uña de gato. Cada una provee distintas propiedades para la salud y nutrición de la persona que suele tomarlo.

En el caso de la manzanilla los principales componentes activos son su aceite esencial volátil, con abundante camazuleno, cumarinas, carburos terpénicos y bisabolol (un alcohol sesquiterpénico), además de compuestos polifenólicos, formados por flavonoides los cuales son antioxidantes que asisten al cuerpo protegiéndolo del daño de los radicales libres.

Dentro de las propiedades para la salud que la manzanilla ofrece están sus propiedades digestivas, gracias a que aumenta la producción de jugos gastrointestinales, favoreciendo la digestión, a su vez tiene función carminativa ya que sirve para combatir las flatulencias en digestiones pesadas. También posee propiedades antiespasmódicas pues produce una relajación del músculo liso. Es usada comúnmente para tratar los desórdenes de ansiedad e insomnio.
Otra propiedad importante de la manzanilla es su efecto antiinflamatorio, el camazuleno contenido en sus aceites esenciales calma la piel o tejido irritado. Por vía externa, su empleo en reumatismos, acné, heridas e irritaciones oculares como la conjuntivitis es muy difundida. El alfa-bisabolol reduce la actividad proteolítica de la pepsina y ejerce un efecto protector frente a la formación de úlcera péptica por ácido acetilsalicílico (primer fármaco del grupo de los AINES).
Asimismo la manzanilla es útil para inflamaciones e irritaciones del tracto respiratorio, pues la inhalación de sus vapores alivia los síntomas del resfriado, dolor de oído y dolor articular. Las grandes o pequeñas dosis de manzanilla son de gran valor en la amenorrea, en el malestar uterino y en el embalonamiento abdominal. A su vez ha sido usado como enjuague para inflamaciones ano-genitales como la leucorrea y para abcesos mamarios. Por último, la manzanilla posee propiedades antiinfecciosas, gracias a su contenido en aceite esencial (camazuleno, bisabolol) posee una acción antibiótica frente a infecciones bacterianas a la piel incluyendo las de la cavidad oral y encías, aparte posee acción antimicrobiana (estafilococo y streptotoco) y antifúngica (candida).

El anís posee múltiples beneficios para la salud en general. Posee una serie de componentes activos entre los que destacan: ácidos como: ascórbico, anímico, cafeico, clorogénico, terpenos: alfa-pineno, beta-pineno, sabineno, beta-bisolobeno, beta-farneseno, alfa-zingibereno, cumarinas: bergapteno, escopolatina, aceite esencial rico en acetol: transanetol, dianetol, fotoanetol, timol, eugenol, flavonoides: rutina, quercetina, luteolina, furfural, isovitixina, estigmaterol y minerales como: boro, calcio, cobre, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, potasio, sodio y zinc. Se le reconoce al anís por ser un potente digestivo limpiando los intestinos de fermentaciones y putrefacciones. A los niños y lactantes les resulta muy eficaz la infusión de anís en casos de gases y diarreas combatiendo en ellos y adultos la aerofagia y flatulencia gracias en especial al acetol, proporcionándole propiedades carminativas, por lo que es muy útil para expulsar el exceso de gases acumulados en el aparato digestivo. Lucha contra las digestiones difíciles por su contenido de bisolobeno y acetol y combate el mal aliento por sus propiedades bacteriostáticas específicamente de la quercetina capaz de inhibir el crecimiento de las bacterias en la boca (las secreciones de estos microorganismos son responsables en muchos casos de halitosis).
El anís también es un excelente expectorante debido a su contenido en acetol, timol y terpineol. También es una de las plantas que contiene más principios antiinflamatorios y es un buen antitusivo. El uso del anís es también de suma importancia en el tratamiento de enfermedades del sistema nervioso como la neurastenia, ya que el alfa-pineno, alfa terpineol, estigmaterol, augenol y linalol le confieren propiedades sedantes a este tipo de personas que generalmente se encuentran fatigados, débiles e irritados. En el caso de uso tópico, al igual que la manzanilla, el anis es utilizado como antiséptico para el tratamiento de úlceras bucales.

El boldo también posee excelentes propiedades para la salud, contiene aceites esenciales, alcaloides (principal la boldina), boldoglucina con propiedades narcóticas, esparteína, isocoridina, laurotetanina, norisocoridina y 15 alcaloides más, además glicósidos flavónicos como peumósido, boldósido, fragósido, entre otros. De igual forma encontramos ácido cítrico, taninos, oxalato de calcio y sustancias aromáticas. El boldo es utilizado de manera eficiente para tratar los problemas de dispepsia, trastornos gastrointestinales leves como flatulencia y aerofagia, estreñimiento y migrañas provocadas por malas digestiones. Favorece la digestión porque estimula la secreción de saliva por las glándulas salivales y las gástricas. Esta infusión además posee propiedades antiinfecciosas y antiinflamatorias gracias a la acción de los flavonoides, favoreciendo la diuresis (sobre todo en casos de infección urinaria) y aliviando los dolores reumáticos por efectos de la gota, estimulando la expulsión del exceso de urea a partir de la orina.  
El boldo ha demostrado en ensayos in-vitro e in-vivo sobre hepatocitos de rata tener un efecto hepatoprotector frente a agente químicos de alta toxicidad. Al parecer podría tener cierta habilidad para proteger al hígado de las toxinas por los efectos antioxidantes de la boldina. Por último se le conoce también por sus efectos coleréticos y colagogos estimulando la producción de bilis (puede duplicar el flujo de la bilis) y la salida del fluido desde la vesícula, lo cual beneficia la digestión sobretodo de las grasas e incluso permitiendo la eliminación de cálculos biliares.

El uso de la hoja de coca es ancestral en nuestro país por lo que sus propiedades hacia la salud van muy de la mano con sus componentes activos. La cocaína es el principal de ellos estimulando sobre todo el sistema nervioso, sin embargo otros componentes químicos presentes brindan a la hoja de coca propiedades de diversa índole, los niveles que se encuentran en la infusión de hoja de coca son muy bajos.
La cocaína tiene propiedades anestésicas y analgésicas.

La estimulación producida por la cocaína se traduce en hipertemia, dilatación de pupilas y vasoconstricción de los lechos vasculares. A nivel cardíaco, aumenta el ritmo. A nivel central, sensación de euforia con estimulación intelectual, desinhibición e hiperactividad. También se le atribuye la propiedad de suprimir la sensación de hambre durante un tiempo determinado pues anestesia los nervios del estómago.

La atropina, es un anestésico que produce sequedad del árbol respiratorio.  La higrina excita las glándulas salivares cuando hay deficiencia de oxígeno en el ambiente y la globulina es un cardiotónico que regula la carencia de oxígeno en el ambiente, esto demuestra lo beneficioso de consumir hojas de coca en lugares de altura. La benzoína, acelera la formación de células musculares y evita la putrefacción de los alimentos, de ahí sus propiedades terapéuticas para la gastritis y las úlceras. Por último la inulina regula la secreción de la bilis y su acumulación en la vesícula, equilibra la formación de melanina evitando y limpiando las manchas de la cara y su efecto diurético ayuda a eliminar las sustancias nocivas y tóxicas de deshecho. El uso que le dieron los quechuas fue el chachado, lo masticaban junto con cal.  ​

La hierbaluisa posee aceites esenciales como el limoneno, sesquiterpenos, alcoholes alifáticos, monoterpenoles (a-terpineol, citronelol, nerol, geranio, sesquilerponoles, esteres terpenicos, aldehidos, citral, oxidos terpénicos), furocumarinas y flavonoides. El limoneno tiene muy buenas propiedades digestivas y ejerce una función tónica estomacal, digestiva y tranquilizante, evitando los espasmos y la dispepsia  (malas digestiones). La planta tiene una acción sedativa y una reputación por tranquilizar el disconfort abdominal. Es tambien un buen antimicótico. 

En el caso del citral, el limoneno y el cariofileno por sus propiedades digestivas, antiespasmódicas y carminativas es muy útil para expulsar los molestos gases del aparato digestivo, evitando las flatulencias y la aerofagia. Igualmente estos componentes actúan como potentes antibacteriales, evitando el crecimiento de las bacterias que causan el mal aliento. También es beneficiosa para expulsar las mucosidades, por lo que ejerce una función expectorante y antitusiva. La hierba Luisa produce una relajación de la fibra lisa y es un antiespasmódico recetado especialmente para dolores menstruales, cólicos biliares y renales. Por sus propiedades sedativas, produce una depresión del sistema nervioso central. Se halla indicada en diferentes tipos de alteraciones nerviosas, especialmente en caso de ansiedad.

La uña de gato es otra planta cultivada en el Perú con propiedades mundialmente reconocidas. En el 1º Congreso Internacional sobre esta especie patrocinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se catalogó el redescubrimiento de esta planta amazónica, como el más importante desde el descubrimiento de la quinina del árbol peruano de la quina en el siglo XVII. Dentro de sus componentes activos contiene en las hojas y tallo alcaloides como la rincofilina, isorincofilina, mitrafilina, dihidrocorinanteína, uncarina F, hirsuteína, hirsutita, entre otros además de ácido quinóvico.

Se le reconoce como un estimulante de la inmunidad por los alcaloides isomitrafilina y isopteropodina. Aumentan la actividad fagocítica de los granulocitos neutrófilos y macrófagos, importantes agentes de defensa en nuestro organismo. Gracias al ácido quinóvico y la sinergia de este con el resto de componentes activos, la uña de gato tiene un potente efecto antiinflamatorio promoviendo la actividad de los granulocitos y neutrófilos. Es posible que los macrófagos activados por la uña de gato eliminen por fagocitosis los complejos inmunizantes que provocan las inflamaciones, por tanto sería útil en artritis reumatoide, artritis diversas, bursitis, reumas, lupus y fibromialgias. Además se tienen buenas referencias que la uña de gato (específicamente la isorincofilina) tiene efecto anticancerígenos y evita la metástasis. Un estudio de los doctores Cosimo Pizza, Luciana Riva y Francesco de Simone del Instituto para la Cura de Tumores de la Universidad de Salerno (Italia) señala que la uña de gato inhibe la proliferación de células de cáncer de mama hasta en un 90%. También reduce los efectos de la radioterapia y quimioterapia asociados en el tratamiento del cáncer, estos tratamientos suponen una reducción de las defensas del organismo y la aparición de una serie de enfermedades oportunistas. De igual manera la uña de gato es capaz de mejorar algunos síntomas provocados por la quimioterapia o radioterapia.
También se conoce que es un efectivo antiagregante plaquetario debido a la rincofilina que tiene propiedades fluidificadoras de la sangre ya que disminuye la capacidad de coagulación de la sangre. Los ácidos, especialmente del quinóvico, las epicatequinas o el βcitosterol ejercen una función antioxidante al eliminar los radicales libres que podrían ser responsables del desarrollo de tumores cancerosos. Por último la uña de gato tiene un efecto antiviral sobretodo contra los virus ARN-encapsulados (como en el caso del herpes) pues impide que los virus latentes de esta enfermedad vuelvan a activarse.

Finalmente el té contiene una alta cantidad de flavonoides conocidos como catequinas, y también formas polimerizadas de las catequinas. Las principales catequinas presentes en el té son la epicatequina (EC), la epigallocatequina (EGC), la epicatequina gallato (ECG), y la epigallocatequina gallato (EGCG), siendo esta última la catequina mas abundante en el té y la que concita mayor interés e investigación. El té contiene también cafeína. Cuando las catequinas toman contacto con las polifenol oxidasas, como ocurre cuando se enrollan las hojas del té para la producción del oolong y té negro, la oxidación produce teaflavinas y a las tearrubiginas, que son los derivados que le aportan el color y sabor característico al té negro. De esta forma, el té verde contiene una alta concentración de catequinas y baja cantidad de teaflavinas y tearrubiginas y el té negro contiene bajas cantidades de catequinas y alto contenido del resto. Esta diferente composición es responsable, principalmente, de los diferentes efectos fisiológicos atribuidos a los tipos de té de mayor consumo.
La cafeína presente en el té (teína)  mejora el pasaje de aire a los pulmones pues permite la broncodilatación. El té mejora la capacidad de dilatación y contracción de los vasos sanguíneos (ya que ayudan a mantener en buen estado el tejido o endotelio que cubre el interior de los vasos sanguíneos) lo cual, puede reducir el riesgo de ataques cardiacos. Los componentes del té ejercen un moderado efecto hipotensor. Las catequinas y la EGCG producen una inhibición de la fosfolipasa A2 endotelial, por lo cual inhiben selectivamente la formación de tromboxanos, disminuyendo así su efecto vasopresor, hipertensor y formador de coágulos sanguíneos. La planta del té acumula fluoruro del suelo y puede contener hasta 196 microgramos en cada bolsita de 2 gramos de té seco. El contenido de fluoruro puede ser superior si el agua es fluorada. Este mineral es esencial para endurecer el esmalte dental y por tanto evitar la caries. Es importante mencionar que el té negro contiene sólo la mitad del fluoruro que se encuentra en el té verde.
Actualmente las propiedades anticancerígenas del té verde y negro han cobrado gran importancia en los últimos años. Los polifenoles del té inhiben in vitro la formación de las nitrosaminas, un grupo de carcinógenos que se forman a partir de la combustión del tabaco, presentes en el humo que aspira el fumador y también aquellos que lo rodean. Los polifenoles del té también inhiben la transformación de las aminas heterocíclicas, formadas durante el proceso de sobre-cocción de la carne y que son poderosos agentes carcinogénicos. Se ha identificado que la EGCG bloquea el ciclo celular de células en cultivo en la etapa G1 (fase primaria del ciclo de división celular) e induce la apoptosis (muerte celular) de células tumorales. Además, la EGCG bloquea la interacción de la fibronectina con una proteína receptora, con lo cual impediría el movimiento de las células cancerosas transformadas.

También estudios científicos han demostrado en ratas que tanto el té verde como el negro pueden proteger contra el desarrollo del cáncer de piel. Después de tratar la piel de estos animales con un carcinógeno, fueron expuestos a rayos UVB (ultravioleta B). A las crías que les dio te verde o negro desarrollaron entre un 65% y un 93% menos de carcinomas y entre un 60 y 90% menos de tumores de piel que los que no fueron tratados con te.

En los últimos años, el té verde ha sido difundido como un alimento con alto poder antioxidante. Las hojas del té están llenas de antioxidantes que protegen las células del cuerpo de los radicales libres. Sin embargo las hojas del té verde tienen mayor cantidad de antioxidantes que las del té negro pues tienen menos procesamientos de oxidación que la involucren. El té verde y el té negro, así como las catequinas y las teaflavinas en forma individual, inhiben la expresión de la enzima óxido nítrico sintetasa, disminuyendo de esta manera la probabilidad de formación del peroxinitrito (.ONOO)- y sus efectos pro oxidantes, capaces de dañar la estructura de proteínas y de ácidos nucleicos (ADN, ARN), por lo cual pueden potencialmente ejercer un efecto mutagénico.

El té también ha demostrado inhibir la oxidación de las grasas reduciendo el riesgo de padecer accidentes vasculares cerebrales y la muerte por enfermedades cardíacas. Los resultados son concluyentes en el sentido que en el largo plazo el consumo de té produce una hipocolesterolemia. La acumulación de colesterol LDL (o colesterol malo) oxidadas favorece la inflamación del epitelio vascular y la formación de la placa aterosclerótica.

Otra evidencia sustancial de los efectos benéficos del consumo de té es un estudio del Journal of the American College of Nutrition que le atribuyó al té la propiedad de elevar la cantidad de insulina luego de la ingesta de alimentos, lo que sugeriría que el té estimularía a las células beta del páncreas a secretar más insulina. Finalmente, otro efecto del consumo de té que debe ser observado con cuidado es su efecto diurético, este puede ser beneficioso para la eliminación del exceso de líquidos en el cuerpo y sustancias de desecho, sin embargo el abuso de esta infusión podría llevar a deshidratación. Este efecto ha sido erróneamente ligado con un efecto mal atribuido del té como “quemador de grasa”, cuando en realidad el efecto que la persona siente es que pierde peso porque pierde líquidos.

El campo de las infusiones en el mercado peruano se está abriendo paso poco a poco y cada día vemos más variedades de tés, manzanillas, entre otras infusiones. En otros países esto ya ha sido explotado y continua en ascenso, brindando infusiones orgánicas y hasta variedades de hierbas que no se conocen en el mercado local y que valdrían la pena investigar.

Mg Geraldine Maurer  
2009

Publicaciones Similares

Deja una respuesta